Luego se cambió de vestimenta a algo más como de color negro para la reunión de fans. En este conversatorio toco temas muy intimos y personales entre los que se encuentran.
Los comienzos y las fuentes de inspiración
Cuanto tenía 18 años, sin esperarlo demasiado, conseguí un pequeño papel tras mi segunda audición. A partir de entonces, decidí estudiar absolutamente todo lo relacionado con la industria del cine y autoformarme. Siempre me interesó la gente, quería conocer las culturas. Me aferré a mi sueño y me dije: «es posible».
Interpreté un pequeño papel en Taps, más allá del honor (Taps) (1981) y el director Harold Becker me invitaba a que observara las cosas, a entender la luz, me llevaba a ver las tomas y me decía: «No te va a gustar tu imagen, pero trata de imaginar lo que puede sentir el público». Y observaba y percibía cómo la luz podía cambiarlo todo. Me he rodeado de gente muy generosa, que me ha permitido aprender, incansablemente.
Me gusta un amplio repertorio de películas. Crecí con Buster Keaton, Charlie Chaplin, Harold Lloyd.
La metodología de trabajo
Intento recurrir a toda la experiencia que poseo, cada sección de una película es importante y hay que saber crear cierto ambiente para sentir una historia. No basta con escribirla.
Me gusta la idea de trabajar en equipo, de crear cosas juntos, una gran historia. Siempre digo a los demás miembros del equipo que no es mi película, es NUESTRA película.
Cada uno tiene su propia idea acerca de la interpretación. Lo mejor que puedes hacer es aprender todos los detalles de cómo se hace una película para entenderla. Y tengo suerte, he trabajado con directores y técnicos increíbles.
Ver las películas en el cine
Escribir una películas es muy diferente según se haga para el cine o para la televisión. Siempre acudo a las salas de cine cuando se estrena una película, me pongo la gorra y allá voy. Me empapo del ambiente. Mis películas nunca se estrenarán en las plataformas.
La actuación
Me sé las tomas de memoria, me acuerdo de todo.
Para las escenas de Eyes Wide Shut (1999), Stanley Kubrick nos invitaba a hablar de la luz, observábamos el encuadre, dialogábamos sobre las lentes. Era como si tuviéramos que descubrir algo. Y lo descubres y, de repente, te das cuenta cuando es lo adecuado.
La preparación es esencial, aunque lo tires todo. Y no quiero que la gente vea todo el trabajo que hay detrás.
Los dobles
Nadie le pregunta a Gene Kelly: ¿por qué bailas? Para Misión imposible (Mission: Impossible), la primera película que produje, me hice la siguiente pregunta: ¿cómo puedo entretener al público? Con el tiempo, desarrollé ciertos talentos, mientras rodaba, asistía a clases de baile, de canto, aprendí a pilotar un helicóptero… para crear una experiencia única para el público.
Y, sí, siento miedo cuando llevo a cabo las acrobacias, pero siempre pienso en la historia, en el público, en cómo puede impresionarles. ¿Cómo se crea ese efecto en los espectadores? Es un viaje. Siempre he hecho las películas para ellos, vuelvo a casa y me pregunto qué puedo darles. No quiero decepcionarlos.
Y es mejor arriesgarse, aunque se fracase, que no intentarlo. Dedico mi vida al cine porque me siento increíblemente privilegiado por hacer lo que hago.