
por Catalina Donoso
Mucho se ha dicho de Oasis: de su música, de sus peleas, de su vida y de la difícil relación entre sus integrantes. Pero esta vez vuelven para ser ellos mismos quienes cuentan sus errores, para redimirse y volver a ser, una vez más, los hermanos Gallagher y no solamente cantantes de fama.
Han pasado 16 años y los hermanos Liam y Noel vuelven a reunirse en un estudio. No se hablan, apenas se miran, pero ahí están: grabando, tocando, cantando y practicando junto a los otros músicos.
Noel está confuso, incómodo, no sabe qué hacer. Liam llega al ensayo, canta y se va. No habla con nadie, no dice nada.
Así pasan las semanas y llega el primer concierto.
Noel está que se lo comen los nervios, esperando afuera del concierto, tras bambalinas. ¿Llegará Liam al concierto? ¿Será tan frío como en los ensayos? Son las preguntas que se hace Noel.
Entonces Liam llega al escenario, le da un ligero abrazo a su hermano, le toma la mano y sale con una gran sonrisa al escenario.
Noel queda perplejo.
Liam canta como nunca.
Así termina el primer concierto y comienza una gira de un año, en la que los hermanos vuelven a descubrir que la gente aún los ama y que extrañaba su música.
También descubren algo más: las nuevas generaciones han heredado su música. Los hijos escucharon cantar sus canciones a sus padres en sus casas y clásicos como Wonderwall y Don’t Look Back in Anger pasaron de una generación a otra.
El documental cuenta el porqué de la ruptura, aquella pelea en París que dividió a la banda, sus éxitos y, finalmente, el retorno, narrado desde sus propios protagonistas.
Pero también nos transporta a los conciertos, a esa magia y a esa euforia musical que es única. Y esa estela que queda después, cuando todo el mundo comienza a retirarse de la arena, es algo que también se siente a través de la pantalla.
Ver Oasis en el cine es música pura.
Se siente la vibra, se disfruta y es imposible no levantar los brazos y cantar una y otra vez los clásicos que nos han acompañado durante nuestra vida.
Porque quizás eso es lo que hace que Oasis siga siendo Oasis: no solamente sus canciones, sino lo que esas canciones significan para quienes las hemos escuchado durante años y para quienes recién las están descubriendo.
Sin duda, es una muy buena experiencia y, si eres amante de Oasis, te va a emocionar.
