BTS: ARMY no tiene edad, y la música también puede unir a una madre y una hija

por Catalina Donoso

Hay historias que comienzan con una canción y terminan convirtiéndose en recuerdos que guardamos para siempre.

Esta es una de ellas.

Cuando pienso en BTS y en ARMY, no puedo evitar pensar en mi mamá. A mi mamá le encanta BTS. Y aunque quizás muchos puedan imaginar que el fandom está compuesto principalmente por jóvenes, la realidad es mucho más amplia.

ARMY no tiene edad.

Mi mamá disfruta viendo sus documentales conmigo, escuchando sus canciones y siguiendo cada una de sus etapas. Hay algo especialmente bonito en compartir con ella ese entusiasmo, porque la música se ha convertido en un pequeño espacio que tenemos para disfrutar juntas.

Y hay una canción que le encanta especialmente: “SWIM”.

Pero mi mamá también tiene su propia manera de describir a BTS.

Ella les dice “los galácticos”.

Y cuando me explica por qué, me hace sonreír: por su manera de vestir, por su presencia sobre el escenario, por esa imagen que proyectan cuando aparecen juntos y por la energía que transmiten.

Quizás esa sea precisamente la magia de la música: cada persona encuentra su propia manera de conectar con un artista.

Una experiencia que compartimos

He ido con mi mamá al cine para ver contenidos y conciertos de BTS y, sinceramente, son experiencias que me llenan de ilusión.

Porque no se trata solamente de ir a ver una película o un concierto.

Se trata de hacer algo juntas.

Mirarnos, comentar lo que estamos viendo, emocionarnos con una canción, reírnos de algún momento y después seguir hablando de BTS cuando ya estamos de regreso en casa.

Son pequeños momentos que quizás parecen simples, pero que con el tiempo se convierten en recuerdos enormes.

Y pienso que no somos las únicas.

Estoy segura de que en distintas partes del mundo existen hijos que comparten este fandom con sus madres, padres o incluso con sus abuelos.

Familias que encontraron en BTS una forma de estar juntas.

ARMY tiene muchas edades y muchas historias

Cuando hablamos de ARMY, hablamos de una comunidad enorme y diversa.

Hay personas que descubrieron a BTS siendo adolescentes y otras que llegaron a su música siendo adultas.

Hay madres que comenzaron escuchándolos porque sus hijos eran fans y terminaron convirtiéndose ellas mismas en ARMY.

Hay hijos que descubrieron BTS junto a sus madres.

Y hay familias completas que esperan juntas una nueva canción, un documental o la oportunidad de verlos nuevamente sobre un escenario.

Cada historia es diferente.

Pero existe algo que las une: la música.

Cuando una canción llega en el momento preciso

Para muchos ARMY, BTS también ha significado compañía durante momentos difíciles.

Sus canciones y sus mensajes han acompañado a personas que atravesaban períodos de tristeza, soledad, pérdidas o distintas dificultades de la vida.

Por supuesto, la música no reemplaza el apoyo de nuestros seres queridos ni la ayuda profesional cuando una persona la necesita.

Pero eso no significa que no pueda acompañarnos.

Una canción puede llegar cuando más necesitamos escucharla.

Puede convertirse en una pequeña pausa durante un día complicado.

Puede hacernos sonreír.

Puede devolvernos un recuerdo.

Puede incluso acercarnos a alguien que tenemos al lado.

Y eso también tiene un valor enorme.

BTS como puente entre generaciones

Quizás una de las cosas más bonitas de esta historia es que BTS puede convertirse en un puente entre generaciones.

En mi caso, me permite compartir algo con mi mamá que nos entusiasma a las dos.

Ella tiene sus canciones favoritas.

Yo tengo las mías.

Ella los mira y dice “los galácticos”.

Yo sonrío.

Y juntas disfrutamos.

No necesitamos tener exactamente la misma edad, ni los mismos gustos musicales de toda la vida.

Nos basta con encontrarnos en una canción.

Y creo que eso está ocurriendo en muchos hogares alrededor del mundo.

Porque detrás de cada ARMY hay una historia que probablemente nadie conoce.

El concierto que se convierte en un recuerdo

Ahora que BTS vuelve a Chile con su BTS WORLD TOUR «ARIRANG» IN SANTIAGO, pienso nuevamente en mi mamá.

Pienso en la ilusión de poder compartir otra experiencia con ella.

En verla emocionarse.

En escuchar sus comentarios.

En mirar juntas el escenario.

Y probablemente volveré a escuchar aquello de “los galácticos”, porque ya es parte de nuestra propia historia con BTS.

Quizás eso sea lo verdaderamente especial de un concierto.

No solamente lo que ocurre sobre el escenario, sino con quién lo vivimos.

Porque años después quizá no recordemos todos los detalles.

Pero sí recordaremos que estuvimos juntas.

ARMY no tiene edad

Quizás esa sea la mejor manera de explicar lo que significa ser ARMY.

No hay una edad determinada.

No hay una forma única de vivir el fandom.

No hay una generación que tenga el derecho exclusivo de emocionarse con BTS.

Hay madres y padres.

Hay hijos e hijas.

Hay amigos.

Hay parejas.

Hay familias.

Y hay personas que disfrutan de su música simplemente porque encontraron algo en ella que les hizo bien.

En mi caso, BTS me ha regalado algo que vale todavía más: momentos para compartir con mi mamá.

Y eso es algo que ningún premio, ninguna cifra y ningún récord puede medir.

Porque al final, la música también es eso.

Una canción que escuchamos juntas.

Una película que vamos a ver juntas.

Un concierto que esperamos juntas.

Una sonrisa.

Un recuerdo.

Y siete artistas que, sin saberlo, consiguieron que una madre y una hija tuvieran un nuevo motivo para compartir.

ARMY no tiene edad.
Y el amor por la música tampoco.

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