
por Catalina Donoso
AC/DC en Santiago: una noche épica que confirmó que el rock sigue más vivo que nunca
La legendaria banda australiana regresó a Chile después de casi tres décadas con un espectáculo monumental en el Parque Estadio Nacional, reuniendo a miles de fans de todo el mundo en una verdadera celebración del rock.
La energía inagotable de Angus Young
Sobre el escenario aparecieron los protagonistas de esta historia del rock: el incombustible guitarrista Angus Young, con su clásico uniforme escolar y su energía imparable recorriendo el escenario de un lado a otro, haciendo su clásico pasito con sus calcetines blancos, fue uno de los momentos más icónicos y bellos de la noche.

La poderosa voz de Brian Johnson, que sigue demostrando una fuerza impresionante; la solidez rítmica de Cliff Williams en el bajo; la guitarra firme de Stevie Young y la contundente batería de Matt Laug. Verlos tocar con esa intensidad, después de décadas de historia, fue una demostración de pasión absoluta por la música. A su edad, lejos de disminuir la energía, parecían tocar con aún más fuerza, como si cada acorde fuera una celebración de la vida del rock.
Como eco resuena en mis oídos y mi mente. En mi vida he podido estar en tres conciertos que han marcado mi vida y han hecho un antes y un después, y este ha sido uno de ellos. Los conciertos en los que he estado más agradecida en mi vida han sido poder ver a Michael Jackson en vivo, ver a The Weeknd y ahora a AC/DC. Siendo una novata y sin saber dónde me metía, pude disfrutar como nunca de una de las mejores experiencias de mi vida en un concierto que pasará para la historia del rock.
Un espectáculo técnico monumental
La banda AC/DC está realizando una gira mundial y su meticulosa preparación ha hecho que viajen con todo en tres aviones Boeing: el escenario, el equipo, incluyendo la gigantesca campana para solo una canción y cañones para dar paso a un literalmente explosivo final con confeti, fuegos artificiales y todo un equipazo que amerita una celebración, una congregación que une al rock y que demuestra que el rock sigue más vivo que nunca… oh yeahhhhh!!!!
El concierto de AC/DC en Santiago fue una verdadera demostración de potencia musical y despliegue técnico. Gracias a la tecnología de la era 2000 podemos disfrutar de efectos especiales y pantallas LED que dieron todo el glam que hoy estamos acostumbrados a ver en los conciertos. El show del 11 de marzo comenzó alrededor de las 9:30; se apagaron las luces y comenzó un video de un automovilista que corría a alta velocidad con el estadio digital y la bandera de Chile, llegando a la arena del encuentro en la capital andina.
“Esto ya no era un concierto, era una fiesta de rock.”
La noche era súper agradable porque aún estamos en las tardes de verano y, con una explosión de rock de guitarras y batería, comenzó el concierto. No faltó ni un segundo para que los fans comenzaran a saltar: esto ya no era un concierto, ¡era una fiesta de rock!
El inicio con If You Want Blood (You’ve Got It) encendió inmediatamente al público, seguido de clásicos como Back in Black, que resuena ya como un himno de Iron-Man y fortaleza, para continuar con Thunderstruck, en la cual se veían en las pantallas unos volcanes y a los protagonistas iluminados por los rayos. Me encantó, tenía una energía increíble.
Un clásico momento Hells Bells y el redoble de campanas
Uno de mis momentos más especiales fue cuando bajó la campana. O sea, atención: viajan por el mundo con una campana gigante solo para una canción, pero es uno de los momentos más especiales porque la fuerza y la adrenalina que dio esa canción realmente valían la pena.
Pero sin duda uno de mis momentos más épicos y favoritos de la noche fue cuando el escenario literalmente se prendió en llamas y comprendí por qué la gente llevaba esos cachos de demonio. La arena se transformó en un infierno rojo: parecía que por un momento había bajado a las profundidades del infierno para ser devorada por el rock. ¡Wow! Poder ver y ser testigo de la gente saltando y de la energía que se vivía fue indescriptible. Fue uno de los momentos más poderosos que he vivido en años y soy inmensamente feliz por ese instante que repetiría una y otra vez. Para mí hizo el show completo y nos garantiza que el rock sigue más vivo que nunca.

El show continuó con los clásicos que han hecho de la banda un fenómeno mundial como Shoot to Thrill, Dirty Deeds Done Dirt Cheap y You Shook Me All Night Long, en un concierto pensado como una verdadera celebración de los grandes himnos de la banda.
El escenario fue diseñado como una gran estructura metálica acompañada de efectos visuales, cañones y una enorme campana característica del espectáculo, además de un complejo sistema de iluminación con múltiples paneles y focos que reforzaban la energía del show. El sonido también fue uno de los elementos más impresionantes: torres de parlantes instaladas a lo largo de todo el recinto permitieron que cada riff de guitarra y cada golpe de batería se escucharan con gran claridad en todo el estadio.

Chile se ha convertido en un importante punto de encuentro para los grandes conciertos internacionales.
Más de 80 mil fanáticos vibraron con el regreso de la legendaria banda australiana, que volvió a Chile después de tres décadas con un espectáculo monumental lleno de clásicos, fuego, campanas y pura energía rockera.
La respuesta del público fue impresionante. Miles de fans cantaron cada canción y muchos viajaron desde distintos países para vivir esta noche histórica, confirmando que Chile se ha convertido en un importante punto de encuentro para los grandes conciertos internacionales. A continuación comparto algunos videos y testimonios que muestran cómo se vivió este espectáculo desde el escenario y también desde el público.
AC/DC en Santiago: una noche épica que confirmó que el rock sigue más vivo que nunca
Al finalizar el show, con confeti y fuegos pirotécnicos, me acerqué a los fans para captar sus testimonios y fue maravilloso poder conversar con ellos. Me sorprendió que mucha gente viajara a Chile exclusivamente para asistir al concierto desde diferentes puntos del mundo, incluyendo Argentina, Perú, Colombia, Guatemala, Alemania, Escocia y distintas partes de Europa, además de muchas regiones de Chile.
La banda, que retorna después de 30 años, vuelve para dejar un legado. Para muchos fue una oportunidad única de ser testigos de la celebración de una de las leyendas vivas del rock, y eso se agradece: saber que fuiste parte de ese momento histórico y que podrás contarlo diciendo que estuviste allí, viviendo ese instante épico.
AC/DC es sin duda una experiencia, y aún la puedes revivir porque quedan entradas para este fin de semana, el 15 de marzo.
“Porque esa noche en Santiago no solo vimos un concierto. Fuimos parte de una celebración del rock que quedará para siempre en la memoria.”
Porque más allá del espectáculo, esa noche quedó claro que el rock no es solo música: es una experiencia que une generaciones, países y emociones. Y después de vivirlo en Santiago, no queda duda de algo: el rock sigue más vivo que nunca.
