
por Catalina Donoso
Ayer, 14 de febrero, Santiago vivió una noche mágica en el Estadio Nacional, donde Chayanne celebró el Día del Amor junto a miles de fans con su gira “Bailemos Otra Vez”. El ambiente estuvo cargado de emoción, ritmo y esa conexión especial que solo él sabe crear con su público.
Desde el primer instante, el escenario se encendió con energía y nostalgia, mezclando sus clásicos más queridos con temas de su última etapa musical. Canciones que han marcado generaciones —como Torero, Dejaría Todo o Salomé— resonaron fuerte en cada rincón del estadio, haciendo cantar y bailar a todos sin parar.
Más que un concierto, fue una celebración del amor, la música y la pasión. Las luces, la producción y la complicidad entre el artista y su audiencia transformaron la noche en una experiencia única que quedará en el corazón de quienes estuvieron allí.
El cantante puertorriqueño, que ya es parte de la familia chilena, cantó, bailó y enamoró una vez más a sus fans que lo han seguido a lo largo de su carrera, acompañado por un equipo de 17 personas entre bailarines, orquesta y coro. El show duró poco más de dos horas, con un gran juego de luces en pantallas gigantes LED, recordando sus mejores éxitos y presentando temas nuevos como Bailemos Otra Vez.
También el cantante evocó a la nostalgia y a sus testimonios personales cuando se paró delante del público y reflexionó qué pasaría si nos quedara poco tiempo. Él comentó que siempre se conecta con su padre y su hermana, y habló de la importancia de aprovechar el tiempo con todos con quienes se ama y se quiere de verdad; fue entonces que al finalizar cantó Un siglo sin ti.

Con un estadio a su capacidad total se reunió un coro unísono que cantó todas sus canciones. Chayanne no es solo un cantante, es un amigo, es casi parte de la familia, ese artista que vuelve una y otra vez a una nación que lo ha seguido durante toda su carrera.
Santiago fue el último concierto de una gira nacional que recorrió tres ciudades icónicas como Concepción, Viña del Mar y la capital, en un día de San Valentín donde muchas parejas se dieron cita, pero también muchas mujeres lo dejaron todo por ver a su ídolo.
Chayanne dejó no solo elogios a sus fans, sino también mucho cariño y ese compromiso de volver a la tierra que lo ha visto crecer junto a su público’s amor. Por momentos se le vio cansado y casi que le faltaba el aliento. A sus 57 años, él mismo confiesa que ya no es el mozo de antaño, pero gracias a su equipo de bailarines de varios lados del mundo logran complementar un show de alta gama.
Recogió regalos, saludó a las fans y se despidió con un show pirotécnico que no solo encendió el cielo santiaguino, sino que dejó esa estela de cariño y compromiso de ser no solo un cantante, sino un verdadero showman que enamora y regalonea a su público.
Así culminó el concierto con un gozo en el corazón. Por mi parte, quien les escribe, puedo decir que fue una alegría poder estar presente, corear sus canciones y volver a soñar, porque cantar sus canciones es revivir esos momentos especiales que cada uno de nosotros guarda en la intimidad de su vida, cuando su música nos acompaña y nos recuerda lo que significa amar, recordar… y volver a bailar otra vez.
Al finalizar el show me acerqué a las fans para captar sus testimonios, y me sorprendió que muchas confesaban que sus hijos les habían comprado las entradas. También que varias, aun siendo un día como San Valentín, habían dejado a sus maridos para ver a su amor platónico.
