El Puma rugió con amor en Las Condes

Festival de Las Condes 2026: José Luis “El Puma” Rodríguez hizo bailar a  todo el público en su noche inaugural — Pudahuel

José Luis Rodríguez, conocido en toda Latinoamérica como “El Puma”, volvió a encontrarse con su público chileno en el escenario del Festival de Las Condes, en una presentación que combinó experiencia, carisma y una conexión profunda con sus seguidores.

Desde su aparición, el artista fue recibido con una ovación cálida y transversal. Con una voz que mantiene su sello romántico y una presencia escénica que transmite cercanía, El Puma recorrió parte de su extenso repertorio, invitando al público a viajar por distintas etapas de su carrera. No fue solo un concierto, fue un reencuentro entre un intérprete histórico y generaciones de fans que siguen acompañándolo.

Uno de los elementos más emotivos de la noche fue la presencia constante de sus fieles seguidoras, conocidas como “Las Pumitas”, quienes cantaron cada tema, levantaron pancartas y acompañaron al artista con una energía que se mantuvo durante todo el show. Esa complicidad convirtió la presentación en un espacio de alegría compartida, donde la música se transformó en diálogo entre escenario y público.

Rodríguez demostró que su vigencia no se mide solo en años, sino en la capacidad de seguir emocionando. Con elegancia, humor y gratitud, agradeció el cariño del público chileno y reafirmó el valor del vínculo que ha construido con sus seguidores a lo largo de décadas.

La actuación de José Luis “El Puma” Rodríguez en el Festival de Las Condes no solo sumó un nombre legendario al cartel del evento, sino que confirmó que su legado sigue vivo: en su voz, en su historia y, sobre todo, en el amor de quienes lo acompañan concierto tras concierto.

José Luis Rodríguez, nuestro eterno “El Puma”, fue uno de los grandes protagonistas del Festival de Las Condes, regalando una presentación cargada de nostalgia, energía y corazón. Desde el primer acorde, el público se entregó por completo y, muy especialmente, sus fieles seguidoras —las queridas “Pumitas”— que lo acompañaron durante todo el concierto con cantos, sonrisas y una alegría que se sentía en el aire.

Fue un encuentro precioso, donde la música se transformó en abrazo, recuerdo y celebración. El Puma no solo cantó: conectó, emocionó y volvió a demostrar por qué su voz sigue siendo parte de la historia romántica de Latinoamérica.

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