Valentino: El hombre que vistió sus musas de rojo y se convirtió en leyenda

El mundo de la moda despide a Valentino tras su muerte

por Catalina Donoso

El mundo de la moda se ha teñido de silencio y reflexión con la partida de Valentino Garavani, el diseñador italiano cuyo nombre era sinónimo de elegancia, sofisticación y pasión por la belleza. Valentino falleció el 19 de enero de 2026a los 93 años en su casa de Roma, dejando atrás un legado que pocos creadores logran construir en vida: una marca de estilo que trascendió tendencias y generaciones. 

Desde su llegada al universo de la moda, Valentino no solo creó ropa; escribió versos en tela, explorando la forma en que una mujer podía sentirse poderosa, bella y dueña de su propio reflejo. Con su atelier fundado en 1959 en Roma, Valentino transformó la pasarela en una poesía visual, y su nombre —tan simple como icónico— se convirtió en sinónimo de glamour atemporal. 

El rojo que enamoró al mundo

Muere Valentino a los 93 años, 'el último emperador de la moda' que hizo  suyo el color rojo

Pocas decisiones artísticas han marcado tanto una carrera como la de Valentino al adoptar el “rojo Valentino” como su sello personal. Inspirado en una noche en la ópera en Barcelona y definido con una mezcla de carmesí, escarlata y un toque de naranja, ese rojo no fue solo un color: fue una declaración. Valentino decía que una mujer vestida de rojo siempre sería maravillosa, y con cada vestido, cada falda, cada silueta, lo demostró una y otra vez. 

Este tono, tan intenso como una promesa, se convirtió en emblema del atelier y en una mirada estética que cruzó fronteras. Fue elegido una y otra vez por reinas, actrices, primeras damas y estrellas de Hollywood. El rojo Valentinono solo vestía cuerpos: encendía emociones, celebraba la feminidad y encapsulaba una visión romántica del diseño. 

Un legado tejido con elegancia y sensibilidad

A lo largo de su carrera, Valentino diseñó para mujeres que dejaron huella: desde Jacqueline Kennedy Onassis hasta Audrey Hepburn, desde Julia Roberts hasta la Princesa Diana, quienes encontraron en sus creaciones no solo un vestido, sino una extensión de su propia identidad. 

Su enfoque combinaba detalles delicados, texturas suaves y cortes precisos, creando piezas que hablaban de una sensibilidad profunda por la belleza femenina. Cada creación suya era una invitación a sentir, a soñar y a recordar que la moda puede ser, también, poesía. 

Más allá de las pasarelas, Valentino vivió el arte de vestir como un acto de amor y de celebración. Caminó entre museos, alfombras rojas y flashes, pero siempre con esa serenidad íntima de quien sabe que su obra —su contribución al mundo— perdurará más allá de cualquier tendencia pasajera. 

Un hombre que amó la belleza

Adiós a Valentino: muere el emperador del rojo

Valentino no era solo el creador de vestidos; fue un hombre enamorado de la belleza y de las formas que la dignifican. Su visión estética lo llevó a ver en cada mujer una historia, en cada corte una oportunidad, y en cada tela un puente hacia un sueño. 

Su trabajo, su sensibilidad y su forma única de ver el mundo siguieron inspirando incluso después de su retiro en 2007. Hoy, su legado vive en cada prenda que lleva su nombre, en cada colección que toma una pizca de ese rojo inolvidable, y en la memoria colectiva de quienes crecieron admirando la elegancia como arte. 

El último acto de un maestro

La noticia de su muerte ha sido recibida con profunda tristeza entre figuras creativas y amantes de la moda alrededor del mundo. El fin de su vida marca el cierre de una era: la de un creador que elevó el diseño a la categoría de gesto emocional, que enseñó que un vestido puede ser más que una pieza textil, y que un color puede convertirse en símbolo universal de elegancia. 

Valentino Garavani se despide de la pasarela terrenal, pero sus musas seguirán caminando entre nosotros vestidas de rojo, recordándonos que la belleza —esa que él adoró con fervor— nunca muere

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