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El Teatro Oriente invita a gratis a la avant premiere de “Chernóbil: la película” Los secretos del desastre” 

por Catalina Donoso


Con la apertura de los eventos nacionales el Teatro Oriente, abre sus puertas con un nuevo estreno, la película  “Chernóbil: la película” Los secretos del desastre” basada en la recordada catástrofe Rusa de 1986. El film dirigido por Danila Kozlovsky, se presentará en el Teatro Oriente de la Fundación Cultural de Providencia, este miércoles 13 de octubre  a las 18:00 horas, (Av. Pedro de Valdivia 099). El teatro realizará una  avant premiere  abierta gratuitamente para todo el público además de un conversatorio otorgado por la periodista  Ana Josefa Silva y el psiquiatra Marco Antonio De la Parra.

Como obterner las entradas

Para tener acceso a estas entradas se requiere retirar su entrada gratuita en la boletería del teatro, los días viernes 8, martes 12 y miércoles 13 de octubre, de 10:30 a 16:30 horas. También puedes solicitar tu ticket de manera online en fundacion@culturaprovidencia.cl y retirarlo el día de la función.

El film ha hecho su debut en Europa y llega a Chile esta semana en su premiere posteriormente pasará a las salas de cine a nivel nacional, el film basado en hechos reales sobre la hecatombe Rusa ocurrida en 1986 evoca un pasado perturbador del país , es por ello que la directora Danila Kozlovsky, se ha centrado en la historia más personalizada dándole al film una mirada humana de los hechos la historia  se centra en Alexey un bombero en la central eléctrica. Lo acompaña Valery, un ingeniero, y Boris, un buzo militar, en una peligrosa misión para drenar el agua del depósito debajo del reactor en llamas. No habrá tiempo para una planificación adecuada. El agua en los corredores inundados que tendrán que atravesar se calienta cada hora a medida que se acercan al núcleo del reactor fundido. Preparados para sacrificar sus propias vidas con tal de evitar una catástrofe mayor, los tres hombres descienden a las profundidades del edificio del reactor.

Un drama que añade ingredientes de sus truncadas vidas familiares. A pesar que la producción no tuvo permisos para filmar en Ucrania, “Chernóbil …” Fue rodada en Rusia, en el territorio de la central nuclear ya clausurada de Kurchatov, además de Hungría y Croacia. “Fue mucho más interesante hablar de las experiencias de una persona normal en medio de la catástrofe que buscar los motivos y sus culpables”, ha declarado su directora Kozlovsky.

Conversatorio sobre el film

Adicionalmente, “CHERNÓBIL: la película”, será comentada online por la periodista Ana Josefa Silva y el psiquiatra Marco Antonio De la Parra, quienes abordarán tanto su riqueza fílmica como la tragedia. “Hemos sumado a la exhibición de la película, un conversatorio con expertos para quienes deseen profundizar sobre el tema que estará disponible en nuestra página teatrooriente.cl”, señala el director ejecutivo de la Fundación Cultural, Jorge Andrés González.

Sobre el caso Chernóbil

El 25 y el 26 de abril de 1986, se produjo el peor accidente nuclear de la historia en el actual norte de Ucrania cuando un reactor de una central nuclear explotó y ardió. El incidente, rodeado de secretos, fue un momento decisivo tanto en la Guerra Fría como en la historia de la energía nuclear. Más de 30 años después, los científicos estiman que la zona que rodea la antigua central no será habitable hasta dentro de 20.000 años.

El desastre tuvo lugar cerca de la ciudad de Chernóbil en la antigua URSS, que invirtió mucho en la energía nuclear después de la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1977, los científicos soviéticos instalaron cuatro reactores nucleares RBMK en la central nuclear, que se encuentra al sur de la actual frontera entre Ucrania y Bielorrusia.

Reactor 4

El 25 de abril de 1986, se programó el mantenimiento rutinario del cuarto reactor de la central nuclear Vladímir Ilich Lenin y los trabajadores planearon utilizar el tiempo inactivo para probar si el reactor podía enfriarse si la central se quedaba sin suministro eléctrico. Sin embargo, durante la prueba los trabajadores incumplieron los protocolos de seguridad y aumentó súbitamente la potencia centro de la central. A pesar de los intentos de apagar el reactor, otro aumento de potencia provocó una reacción en cadena de explosiones en su interior. Finalmente, el núcleo de reactor quedó expuesto y expulsó material radiactivo a la atmósfera.

Los bomberos intentaron apagar una serie de incendios en la central y, en última instancia, los helicópteros tiraron arena y otros materiales en un intento de sofocar las llamas y contener la contaminación. A pesar de la muerte de dos personas en las explosiones, la hospitalización de los trabajadores y los bomberos, y el peligro de la lluvia radiactiva y el fuego, no se evacuó a nadie en las zonas circundantes —ni siquiera la cercana ciudad de Prípiat, construida en los 70 para albergar a los trabajadores de la central— hasta 36 horas después del comienzo del desastre.

La divulgación del accidente nuclear se consideró un riesgo político significativo, pero para entonces, ya era demasiado tarde. El colapso ya había propagado la radiación hasta Suecia, donde las autoridades de otra central nuclear empezaron a preguntarse qué estaba ocurriendo en la URSS. Tras negar el accidente en un primer momento, los soviéticos acabaron anunciándolo el 28 de abril.

Un niño

El mundo enseguida se dio cuenta de que estaba presenciando un acontecimiento histórico. Hasta el 30 por ciento de las 190 toneladas métricas de uranio de Chernóbil estaban en la atmósfera, y la Unión Soviética evacuó finalmente a 335.000 personas y estableció una «zona de exclusión» de 30 kilómetros de ancho alrededor del reactor.

En un principio, fallecieron 28 personas por el accidente y más de 100 resultaron heridas. El Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas ha informado de que más de 6.000 niños y adolescentes desarrollaron cáncer de tiroides tras haberse expuesto a la radiación del incidente, aunque algunos expertos han rebatido dicha afirmación.

Los investigadores internacionales han pronosticado que, en última instancia, unas 4.000 personas expuestas a altos niveles de radiación podrían sucumbir a cánceres vinculados a la radiación, y que unas 5.000 personas expuestas a niveles inferiores de radiación podrían correr la misma suerte. Con todo, las consecuencias totales del accidente, como los impactos en la salud mental y las generaciones posteriores, siguen siendo un tema de debate y estudio.

Los restos del reactor están dentro de una enorme estructura de contención de acero desarrollada a finales de 2016. Los esfuerzos de contención y supervisión continúan y se prevé que las labores de limpieza continúen hasta 2065, como mínimo.

Prípiat

En la actualidad, en la zona de exclusión reina un silencio inquietante, pero lleno de vida. Aunque muchos árboles han vuelto a crecer, en los últimos años los científicos han hallado pruebas de niveles elevados de cataratas y albinismo y tasas inferiores de bacterias beneficiosas entre algunas especies de animales de la zona. Con todo, debido a la exclusión de la actividad humana alrededor de la central nuclear contenida, las poblaciones de algunas especies, como linces y alces, han aumentado. En 2015, los científicos estimaban que había siete veces más lobos en la zona de exclusión que en reservas cercanas comparables, gracias a la ausencia de los humanos.

El desastre de Chernóbil tuvo otra consecuencia: la factura económica y política aceleró el fin de la URSS e impulsó un movimiento antinuclear internacional. Se estima que el desastre ha costado más de 210.000 millones de euros en daños. La actual Bielorrusia perdió casi una quinta parte de su terreno agrícola, ya que el accidente contaminó el 23 por ciento de su territorio. En el punto álgido de la respuesta ante el desastre, en 1991, Bielorrusia gastó el 22 por ciento de su presupuesto total para hacer frente a Chernóbil.

Hoy en día, Chernóbil atrae a turistas que están intrigados por su historia y su peligro. Pero aunque Chernóbil simboliza la posible devastación de la energía nuclear, Rusia nunca dejó atrás su legado ni su tecnología. En 2019, aún quedan 11 reactores RBMK operativos en Rusia.

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